domingo, 10 de junio de 2018

Seven Nation Army (White Stripes, 2003)


Se viene el Mundial, que como todos sabes, siempre es mucho más que fútbol. Si ha seguido las citas previas y otros torneos internacionales, entre relatos y emociones desbordadas, quizás identificó un recurrente rugido melódico en las tribunas, neo-cántico futbolero del siglo XXI que dejó obsoleto al “olé, olé, oleeee” de siempre, y nos recuerda que gran clásico es el Seven Nation Army de White Stripes.
Si no está familiarizado con este tema, le advierto que este sui generis éxito de carteleras tiene la rara característica de que su estribillo es un fenomenal riff de guitarra eléctrica, que se consagró como canto deportivo de guerra cuando Italia conquistó la Copa Mundial de fútbol Alemania-2006.
Pero no fueron los tifosi (hinchas de Italia) quienes primero adoptaron el trepidante single del disuelto dúo de Jack y Meg White. Todo comenzó el 22 de octubre de 2003, en pleno apogeo del tema, cuando seguidores del Brujas belga vencieron 1-0 como visitantes al AC Milan en el Giuseppe Meazza.
Tres años después, el club belga encaró a la Roma en la Copa UEFA, y sus fieles rompieron nuevamente a cantar la ya para entonces canción insignia de los White Stripes. El capitán del equipo romano, Francesco “Il Pupone” Totti, se enamoró de la melodía, y ese mismo año lo cantaban en toda Italia.
Así, cuando la Squadra Azurra se coronó en Alemania venciendo a una Francia fuera de juego tras la expulsión de Zinedine Zidane, los seguidores de Italia se quedaron felizmente roncos cantando su nuevo himno, poniéndole al estribillo la letra que no tenía: “siamo campioni del mooooondo”.
Al regresar a Italia, Totti puso a cantar la versión triunfal a medio millón de fans, y en un concierto de los Rolling Stones, subió al escenario junto a sus compañeros Alessandro Del Piero y Marco Materrazzi para entonarla. Y los Stones, que son ingleses pero socios de Jack White, se prestaron.
Al respecto, el autor consideró “muy hermoso que las personas adopten una melodía y la permitan entrar en el panteón de la música popular: como compositor es algo imposible de planear”, afirmó. Actualmente, otros equipos hicieron suya esta canción, cuyo título obedece a un malentendido.
Ocurre que de niño, Jack White oía hablar del “Salvation Army” (Ejército de la Salvación, un movimiento evangélico) y entendía “Seven Nation Army” (Ejército de Siete Naciones). Sin embargo, al crecer se percató que podía salir una buena canción de aquel error de interpretación. Y vaya si salió buena…
El conocidísimo solo de guitarra salió jugueteando, durante la prueba de sonido previa a un concierto en Melbourne. De entrada parece de un bajo, pero los White Stripes (Jack en la guitarra, Meg batería) no usaban ese instrumento. Fue una grabación casi artesanal, a la antigua, sin emplear ordenadores.
Esta canción abre Elephant (2003), cuarto disco de la banda, y fue el single promocional gracias a la insistencia de Jack, porque la disquera quería vender el disco con “There’s no home for you here”. No solo vendió el álbum como pan caliente, sino que catapultó al grupo y fue un éxito de ventas y crítica.
De hecho, la revista Rolling Stones escogió a “Seven Nation Army” como la segunda major canción del siglo XXI, aunque hoy día es la número uno en el apasionante, emocionante y supernatural mundo del fútbol, donde algunas selecciones lucen tan fuertes, que ni siquiera un ejército de siete naciones podría frenar…


martes, 29 de mayo de 2018

¿Tiene clásicos el reguetón?

Por favor, léase el artículo antes de excomulgarme, aunque sospecho que la mayoría de mis lectores habituales ya respondieron al título/pregunta con un categórico “¡NO!”. Y los comprendo, pero tampoco sería justo condenar al género solo porque abunden los arreglos cansinos y la bazofia lírica…

Ningún género es bueno o malo per se. Abundan los casos de bolerones insulsos, trovas infumables, sinfonías vacías, jazzeos pedantes, cancioncillas retontas y falsos profetas del pop. Sin embargo, nadie arremete contra esos géneros con la saña bíblica con que se ataca al reguetón.

El difunto Juan Formell -cuyo buen gusto musical nadie en su sano juicio osaría cuestionar- alabó la originalidad de intérpretes como El Misha, y consagrados como Gilberto Santa Rosa o Marc Anthony se aliaron al género urbano, atraídos por sus potencialidades rítmicas.

LOS ICONOS DEL “REGGAE GRANDE”

El término reguetón, acuñado en 1988 por el productor panameño Michael Ellis, significa “reggae grande”. Sus orígenes se remontan 40 años atrás, al reggae que cantaban en español los descendientes de los emigrantes jamaicanos que trabajaron en la construcción del Canal de Panamá.

Tal fue la inspiración del Padre del Regetón: Edgardo Franco, alias El General. Sus canciones fusionaban pelvis y sacudieron toda Latinoamérica a golpe de “Tu Pum Pum”, “Te Ves Buena” o “Muévelo”, quizás los primeros himnos de este género que nació en Panamá, pero despegó en Puerto Rico.


En la escena boricua el pionero fue Luis Armando Lozada, conocido como Vico C. Su single “Bomba para afincar” (1991) es considerado el primer hit de reguetón en Puerto Rico. Su obra incluye otros clásicos de más dura impronta rap, como “Jason”, “Tony Presidio” o “Explosión”.



Quizás el reguetonero más influyente ha sido Ramón Luis Ayala, Daddy Yankee. “La Gasolina”, incluida en el disco Barrio fino (2004), hizo del reguetón un fenómeno global y abrió el camino a futuras estrellas.



Entre esas sobresalió William Omar Landrón, o simplemente Don Omar, quien se consagró en 2003 con el sencillo “Pobre diabla”. 



Otro referente es Tegui (Tego) Calderón, ex-baterista de una banda de rock que legó el álbum de culto “El Abayarde”. Con clásicos como “Métele Sazón”, Tego canta a la clase trabajadora, y su lírica es divertida, pero enjundiosa.



Algo antes sonó el proyecto Cuentos de la Cripta con su letánico “El gato volador”, en tanto Héctor y Tito pegaron con “Felina”, antes de que llegaran Wisin y Yandel con hits como “Por mi reggae muero” y “Rákata”.



Pese a la misoginia imperante en las letras, las mujeres también se apropiaron del reguetón, siendo Martha Ivelisse Pesante (Ivy Queen), la reina del género. Su mayor éxito fue “Quiero bailar” (2005).

Mucha gente dice que no soporta el reguetón, pero les gusta Calle 13, ese irreverente dúo integrado por René “Residente” Pérez y Eduardo “Visitante” Cabra, quienes arremetieron contra todo estereotipo desde su “Atrévete-te-te”, primero de múltiples éxitos irreverentes, originales e inteligentes.



Sin embargo, tales propuestas son la excepción y no la regla en un género desprestigiado por sus propios “defensores”: se ha impuesto la vulgaridad, la pose, el arreglo facilista y el texto tonto. En resumen, el villano no es el reguetón, si no el mediocre que lo canta, la industria que lo vende y el público que legitima cualquier bodrio que lo ponga a “perrear”.

domingo, 13 de mayo de 2018

Sweet Home Alabama (Lynyrd Skynyrd, 1974)


Demasiados –e injustos- estigmas ha cargado la que sin duda alguna es la canción insignia del rock sureño, el mítico Sweet Home Alabama de Lynyrd Skynyrd, todo un alegato contra prejuicios y generalizaciones, amén de ser musicalmente un clásico desde el “one, two, three” con que abre.
De entrada, el tema respondía a las canciones Southern Man y Alabama, del legendario Neil Young, cuyas letras dejaban la errónea impresión de que todos los sureños eran unos lerdos racistas, segregacionistas amantes del Ku Klux Klan y sus cruces ardientes, tan solo por su pasado esclavista.
De ahí que, en sus versos, los Skynyrd le aclararan explícitamente a Neil que los sureños no lo necesitaban para conocer sus defectos. Es más, decían, al Norte se daban escándalos como Watergate y abajo no juzgaban a su gente por las miserias de políticos y gobernantes.
A partir de esta estrofa se quiso construir una supuesta rivalidad entre el bardo canadiense y la banda oriunda de Jacksonville, pero ambos admiraban sus respectivas obras, y Ronnie Van Zant, vocalista y líder de los Skynyrd, solía usar una camiseta del disco “Tonight`s the Night”, de Young. Además, cuando Van Zant y otros miembros del grupo murieron en un accidente aéreo en 1977, el propio Neil cantó Sweet Home Alabama en el funeral.
Otro fragmento de la canción que generó polémica habla del supuesto amor que sienten en Birmingham por el gobernador, a la sazón el notorio segregacionista George Wallace, un verso evidentemente sarcástico, como lo confirma el coro de abucheos que remata la frase.
Igual, la costumbre del grupo de identificarse con la bandera confederada y el hecho de que Wallace los nombrara teniente coroneles honorarios de la milicia estatal hizo que muchos se hicieran una idea equivocada de una banda que siempre se opuso públicamente a tales políticas racistas.
Volviendo a la letra, el grupo también rinde tributo a Muscle Shoals, una diminuta localidad de Alabama mundialmente célebre por sus estudios de grabación y por el peculiar sonido que lograban sus ingenieros y su sección rítmica de músicos de apoyo, anónimos responsables de miles de éxitos.
Los Swampers, como conocían a aquellos músicos de sesión, tuvieron fe en los Skynyrds cuando aún eran desconocidos, y un reciente documental reveló que el rock sureño nació en los estudios de ese pueblito, cuando Duane Allman y Wilson Pickett versionaron el “Hey, Jude” de los Beatles.
Sweet Home Alabama abre “Second Helping”, segundo disco del grupo, producido por Al Kooper en el Studio One de Georgia. La voz que hace el célebre conteo inicial es del bajista Ed King, y el “turn it up” que se escucha luego es de Van Zant, pidiéndole a Kooper y al ingeniero Rodney Mills que le subieran la referencia, sin saber que lo estaban grabando.
El tema fue compuesto en 1973, mientras grababan su álbum debut, Pronounced 'lĕh-'nérd 'skin-'nérd. El guitarrista Gary Rossington tuvo la idea, King compuso el emblemático riff de guitarra –según él, las notas le vinieron en un sueño- y Van Zant escribió la letra. Sin embargo, la canción les pareció demasiado potente para incluirla en un disco que ya cerraba con el magistral Freebird, así que la reservaron para abrir por lo alto el siguiente.
Además, esta fue la primera canción de los Skynyrds que usó coros femeninos, aunque sus miembros nunca conocieron a las integrantes del trío Sweet Inspiration, porque ellas grabaron su parte en California.
Antes de lograr su status de himno, la canción alcanzó el puesto ocho en las listas de éxitos de Estados Unidos, y consolidó a Lynyrd Skynyrd como una banda abanderada del rock sureño. La trágica muerte de algunos de sus miembros apenas tres años después alimentó su leyenda, y desde entonces no hay recopilatorio o tributo donde no se le cante a “Sweet Home Alabama, where the skies are so blue…”.