Los Músicos de Bremen (Soyuzmultfilm, 1969)
Mi hijo, no contento con alegrarme la existencia día a día, encontró otra manera de hacerme uno de los tipos más felices del mundo, pues de la sarta de animados musicales que ha visto en sus cuatro años de vida, siempre vuelve a un viejo clásico de los muñequitos rusos: Los Músicos de Bremen . Comprendo que el instinto inicial de algún lector sea pensar “¡Qué clase de abusador es el Charly este!”, pero lo perdono. En un final, alguna que otra vez todos despotricamos de aquellos muñequitos de palo, más por fastidio que porque se lo merecieran, pues el tiempo demostró que eran clásicos. Fíjense si lo eran, que las generaciones de cubanos que crecimos con ellos los recordamos con nostalgia. Teníamos poco, nuestro universo era ínfimo, y sin embargo tuvimos una feliz infancia de mataperreo, lecturas y poca televisión. Sí, niños de ahora y millenials, fuimos felices sin videojuegos y descalzos… Quizás porque valoro mi educación sentimental me reconforta tanto ver a mi niño sali...